En resumen
En una automatización con IA, tus datos salen de tus herramientas, pasan por el servicio de IA para que los lea o redacte, y vuelven a tus herramientas con el resultado. Lo importante es saber qué proveedores intervienen, que solo reciban lo necesario, que no guarden más de lo imprescindible y que todo quede por escrito.
«¿Y mis datos dónde van?» es una de las mejores preguntas que puede hacer un cliente. Vamos a contestarla sin tecnicismos.
El recorrido, paso a paso
- Salen de tus herramientas. Un email de tu buzón, una factura en PDF, un mensaje de WhatsApp.
- Pasan por la IA. El texto se envía a un servicio de IA para que lo lea, saque los datos o prepare una respuesta. Lo ideal es que solo viaje lo necesario para esa tarea.
- Vuelven con el resultado. Los datos extraídos o el borrador vuelven a tu hoja, tu CRM o tu buzón, donde una persona los revisa.
Qué conviene exigir
- Saber quién interviene. Una lista de los proveedores que tocan tus datos, con su papel en cada paso.
- Servicios para empresas. Con condiciones que impidan usar tus datos para entrenar modelos.
- Lo mínimo guardado. Que la automatización no acumule copias de todo lo que procesa. Los registros, solo los necesarios y con fecha de borrado.
- Accesos limitados. La automatización entra con un usuario propio y solo a lo que necesita. Se puede revocar en cualquier momento.
- Todo por escrito. Para tu tranquilidad y la de tu gestoría.
Sobre las obligaciones legales, lee IA y protección de datos. Y si quieres ver cómo quedaría el esquema en tu caso, cuéntanos qué quieres automatizar.