En resumen
Conectar el formulario de la web con el CRM hace que cada solicitud entre sola en tu lista de clientes, avise a la persona que la lleva y envíe una respuesta inmediata al cliente. Se acaba el copiar y pegar desde el email y ninguna petición se queda olvidada en la bandeja.
Pasa más de lo que parece: alguien rellena el formulario de tu web, el aviso llega a un buzón que se mira poco y, cuando se contesta, el cliente ya ha encontrado a otro. O se contesta, pero nadie apunta el contacto y a los tres meses no hay forma de saber de dónde vino.
Conectar el formulario con tu CRM, o con la hoja donde lleves a los clientes, lo soluciona con muy poco.
Cómo queda
- El cliente envía el formulario.
- Sus datos se guardan solos en tu CRM o en tu hoja, con la fecha, la página desde la que escribió y lo que pedía.
- Le llega al momento un email de confirmación con tu marca diciendo cuándo le vas a contestar.
- La persona que lleva ese tipo de petición recibe un aviso, por email o por el canal que uséis.
- Si en dos días nadie ha marcado el contacto como atendido, salta un recordatorio.
Con IA se puede añadir un paso más: que lea el mensaje del cliente, lo clasifique (presupuesto, duda, queja, colaboración) y lo asigne a quien corresponde. Es útil cuando llegan muchas solicitudes de tipos distintos.
Por qué merece la pena
Por un lado, no se pierde ningún contacto. Por otro, empiezas a tener datos: cuántas solicitudes llegan, de qué páginas, cuántas acaban en venta. Con eso sabes qué partes de la web funcionan y en qué conviene invertir.
Es una integración sencilla y de las que más rápido se notan. Tienes el precio por conexión en integración de aplicaciones. Y si la web no trae clientes, el problema está antes: te lo contamos en SEO local para empresas.