En resumen
Un comercio de barrio no necesita grandes proyectos de IA. Le sirven cosas sencillas: un asistente que conteste en WhatsApp si hay stock o el horario, avisos automáticos cuando llega un encargo, ayuda para preparar publicaciones y respuestas a las reseñas de Google. Todo con el dueño dando el visto bueno.
Cuando se habla de IA parece que es cosa de grandes empresas. Pero una ferretería, una librería, una tienda de ropa o una floristería tienen exactamente los mismos problemas que una empresa grande, en pequeño: muchos mensajes, poco tiempo y la necesidad de que los vecinos sepan que existes.
Estas son ideas sencillas que encajan en un comercio.
Ideas que funcionan
- Contestar WhatsApp. «¿Tenéis tal cosa?», «¿abrís el sábado?», «¿me lo guardáis?». Un asistente puede contestar lo general a cualquier hora y dejarte apuntado lo que necesita tu respuesta.
- Avisar de encargos. Cuando llega lo que un cliente pidió, le sale un mensaje automático. Sin buscar el número en la libreta.
- Publicaciones para redes. A partir de las fotos de tu género, la IA ayuda a redactar las publicaciones de la semana. Tú las apruebas antes de que salgan. Lo hacemos en gestión de redes sociales.
- Responder reseñas de Google. Cada reseña nueva llega con una respuesta propuesta. La revisas, la cambias si quieres y la publicas. Responder a todas ayuda a que te elijan.
Lo primero, antes que la IA
Para un comercio local, lo que más clientes trae no es la IA, sino aparecer cuando alguien busca en Google lo que vendes cerca de su casa. Eso se consigue con una buena ficha de Google Business y, si puedes, una web sencilla con tus productos y tu barrio. Tienes una guía de Google Business paso a paso y otra sobre SEO local.
Si tu comercio está en Alcorcón, Móstoles, Getafe o cualquier municipio de la zona sur de Madrid, podemos pasarnos a verte.